Ver los niños a salvo hace feliz a don Jesús

El adulto mayor funge como auxiliar vial honorario en la primaria “Mariano Matamoros”

Mariela Tapia

  · sábado 16 de febrero de 2019

Foto Sergio Caro

Los estudiantes de la primaria “Mariano Matamoros”, de la colonia Alamitos, todos los días cuentan con el apoyo de un ángel, el señor Jesús Lozano Martínez, quien todas las mañanas se levanta muy temprano para llegar a tiempo de ayudar a los niños a cruzar la calle de manera segura.

El hombre de 82 años se levanta todos los días a las 4:00 de la mañana y se viste en un uniforme de policía que le consiguió un antiguo amigo para imponer el orden sobre la avenida De las Dalias y la calle Manuel Acuña, en donde a las 8:00 horas suele haber una aglomeración de vehículos y padres de familia que están ansiosos por dejar a tiempo a sus hijos.

El chaleco, el casco y el alto que porta don Jesús son de su propiedad y funge como un auxiliar vial sin tener sueldo alguno, por lo que solo vive con la cooperación que hacen los padres de familia, maestros y los niños.

Los padres de familia no le dicen nada, solo les dan las buenas tardes, afirmó el ancianito.

“Yo estoy aquí porque, ¿cómo le dijera? Agarro un vasito, (paso) salón por salón y ellos me dan lo que ellos quieren, un peso y así, nunca pasa de 20 pesos… (a los niños) les dan para eso y ellos para que me den a mí… entonces yo de ahí me sostengo”.

Él es residente de la colonia Flores Magón y desde su hogar se traslada en una bicicleta hasta la primaria “Mariano Matamoros”. Él desayuna en el exterior de escuela y espera hasta las 16:00 horas a que el último niño salga de la escuela.

“Ya que no hay nadie me voy”.

En la calle Manuel Acuña, que conecta a residentes de la colonia San Gabriel, Alameda, Vistahermosa, el fraccionamiento Hípico y muchas más para transitar, constantemente es visitada por muchos vehículos, aunque mucha gente lo regaña por la labor de obligar a los conductores a ceder el paso a los pequeños.

“Hasta me regañan ‘¿para qué se pone a media calle?, váyase para allá, para la esquina’ (me dicen), pero no, ya estoy bien puesto, yo los toreo”.

Con lágrimas en los ojos, el adulto comentó que simplemente le hace feliz ver que los pequeños cruzan a salvo la calle, lo cual le da tranquilidad.

“Solo siento muy a gusto”